En base a diversas fuentes se realizó una aproximación a la estructura y la evolución de los costos representativos del sector productor de bienes de capital en el transcurso de la posconvertibilidad. Para ello se tomaron las ramas de “Fabricación de productos electro-metálicos para uso estructural”, “Fabricación de maquinaria de uso general” y “Fabricación de maquinaria de uso especial”, y se estimó un promedio sectorial.
La información que provee el Cuadro Nº 1 permite concluir que los salarios tienen una participación promedio en la estructura de costos del sector del orden del 30%.

De todos modos, según se desprende de información aportada por diversas fuentes empresarias, dicha participación oscilaría entre el 35% y el 50% en algunos proyectos de inversión de largo plazo asociados a la incorporación de bienes de capital no seriados; en ese sentido se analizaron algunos productos significativos como por ejemplo, separadores de gas y grúas para servicio liviano, ambos casos para el mercado interno y tanques de acero inoxidable para exportación.

En relación con la dinámica de los salarios, vale mencionar que, siempre en términos generales, su evolución en la última década estuvo en línea con la de la productividad.
De acuerdo a los datos del cuadro mencionado, una proporción considerable de los costos corresponde a distintos tipos de insumos, en particular a aquellos elaborados en el país. En promedio, estos últimos significan alrededor del 56% de los costos globales, mientras que las materias primas, partes y piezas procedentes del extranjero se ubican en el orden del 16%. Por su peso relativo, se destacan una amplia gama de productos siderúrgicos, los minerales no ferrosos y diversos productos químicos y plásticos (las tres categorías explican, de conjunto, más del 50% de los costos medios del sector en materia de insumos). Cabe destacar que en esta estimación no se están computando los costos financieros ni, obviamente, la capacidad real de las empresas del sector de tomar créditos para apalancar sus proyectos de inversión.
 

Incluye: motores y turbinas, excepto motores para aeronaves, vehículos automotores y motocicletas; bombas; compresores; grifos y válvulas; cojinetes; engranajes; trenes de engranaje y piezas de transmisión; hornos; hogares y quemadores; equipos de elevación y manipulación; maquinaria y equipo de uso general n.c.p.
** Incluye: tractores; maquinaria agrícola; implementos agrícolas; maquinaria de uso especial n.c.p.
*** Incluye: motores, generadores y transformadores eléctricos.
Fuente: elaboración propia en base a información de ADIMRA y fuentes del sector.
 
En ese marco, los datos del Cuadro Nº 2 permiten evaluar el desenvolvimiento en el período 2001-2012 de los principales costos de producción (se toman los precios de los insumos más demandados por los productores locales de bienes de capital). Allí se observa que entre 2001 y 2012 los precios mayoristas del sector crecieron, en promedio, el 517%, mientras que los de algunas de las materias primas principales lo hicieron a un ritmo mucho más marcado, con la salvedad de los productos de caucho y plástico y de los minerales no ferrosos en formas básicas de origen nacional. Adicionalmente, vale resaltar que, en muchos casos, el costo de los insumos en el ámbito nacional es holgadamente superior al vigente en el nivel internacional.
 

* Se trata de las variaciones de precios internos al por mayor de productos de origen nacional. En función de la información disponible, para algunos rubros también se incluyeron las variaciones de precios de productos importados.
Fuente: elaboración propia en base a información del INDEC y fuentes del sector.
 
Al respecto, y a simple título ilustrativo, cabe traer a colación el ejemplo que ofrece la chapa gruesa de acero laminado en caliente A36 (Gráfico Nº 1): en el período 2006-2001 el precio de este insumo en el mercado mundial ascendió a los 753 dólares por tonelada, mientras que en la Argentina fue de 1.160 dólares por tonelada (es decir, el 54% más elevado).
 
 
Esta evolución de los precios de la industria de maquinarias y equipos en relación con los de sus insumos más significativos en la Argentina alude a tres cuestiones en las que interesa detenerse en la medida en que se asocian con factores limitantes del sector.
En primer lugar, se destaca lo costoso que resulta fabricar bienes de capital en la Argentina. Los fabricantes locales, en su mayoría pymes, deben enfrentar costos elevados y crecientes en el abastecimiento de materias primas en un contexto signado por restricciones ostensibles para acceder a financiamiento. Y, en materia comercial, por el ingreso de importaciones (muchas de ellas competitivas con la producción local), que suelen contar con apoyo estatal en los países de origen y que en el marco de la crisis mundial ingresan al país a precios relativamente reducidos en la apuesta estratégica por “sostener” mercados externos.
En segundo lugar, se destacan las importantes transferencias de ingresos que tuvieron lugar tras el abandono de la convertibilidad en un escenario de crecimiento económico e industrial. Dichas transferencias favorecieron fundamentalmente a los principales proveedores de insumos de la actividad.
En tercer lugar, y relacionado con lo anterior, sobresale el hecho de que la industria de bienes de capital, si bien mejoró notablemente su desempeño con referencia a lo sucedido en la década de 1990, registró en promedio una tasa de ganancia bastante más reducida que la de las grandes empresas proveedoras de insumos (Gráfico Nº 2). Al respecto, cabe resaltar que una porción de la mayor rentabilidad obtenida en los años recientes por los fabricantes de maquinarias y equipos se dirigió a sostener la expansión de la actividad, ya que el autofinanciamiento fue la principal vía para aumentar las capacidades productivas debido a las dificultades de acceso al crédito, fundamentalmente por parte de las pymes de la actividad. Y también como sustento de las cargas financieras originadas en los retrasos en la devolución de los saldos impositivos a favor del contribuyente y/o las demoras en la devolución de reintegros por parte del Estado.
Para concluir, si bien forma parte de un trabajo de mayor alcance que se está realizando, cabe mencionar posibles ejes de intervención para hacer frente al escenario descrito:
  • Implementar algún mecanismo para compensar el mayor costo de los insumos utilizados para la fabricación de un bien de capital. El mismo debería ser para las materias primas de origen local y para las importadas no elaboradas en el medio doméstico.
  • Revisar las alícuotas de derechos de importación de ciertos insumos básicos estratégicos (tanto los de los que no se elaboran en el país, como los de aquéllos que sí se producen en el medio doméstico y sus precios son muy elevados).
  • Avanzar en la “des-burocratización” de ciertas instancias administrativas con el propósito de asegurar un ágil recupero de diversos créditos fiscales a favor del fabricante local (para algunas compañías del sector los saldos técnicos pueden llegar a representar alrededor de un mes de facturación, mientras que otras registran rentabilidades positivas sólo ante la percepción del reintegro del 14% sobre las ventas internas).
  • Instrumentar estructuras de financiamiento ad hocpara los productores nacionales de bienes de capital que sean “flexibles” en diferentes aspectos: tasas, plazos, condiciones en materia de garantías y requisitos patrimoniales, rubros elegibles, etc.
Además, dada la trascendencia del sector de Bienes de Capital, es necesario dar continuidad al régimen del bono fiscal, 
garantizando certeza en el largo plazo mediante la formulación del mismo en forma de ley.
 
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